
Realizamos un evento privado para 150 personas, que creció porque iban rotando o se retiraban temprano. Cambiaron para nosotros el mobiliario normal del restaurante y los camastros por unas mesas altas con sillas 'periqueras', pusimos una gran pantalla de leds en medio para poder presentar un vídeo y hacer nuestra presentación oficial con gente de varias partes del mundo. Se ofreció mezcla y cerveza, además de canapés con prosciutto, salsa Pomodoro, jitomate cherry y albahaca; panuchos, mini empanadas de chaya con queso, volovan de champiñones y sopecitos de sirlon. Cómo tardamos en empezar, la comida se enfrió pero aún así estaba buena aunque difícil de comer los panuchos porque no eran de dos mordidas y había que sostener la bebida ya que por el número de personas y el networking, acostumbran estar parados. El servicio fue impecable desde el scouting, el equipo que nos ayudó con la pantalla y el DJ, de los más amable y sensacional. Irvin, encargado de la terraza, siempre nos brindó un servicio excepcional al igual que los meseros que nunca pararon. Siempre amables, sonrientes y resolviendo nuestras necesidades y peticiones de último momento.
Es el tercer año que realizamos un evento en este lugar y cada vez es mejor. Esperamos el siguiente año seguir realizando aquí nuestro evento. Muy recomendable. La gente estaba tan a gusto, que no quería irse, pero como es la terraza de un hotel, lo máximo que podíamos estar era 11:30 y logramos salir 11:38 a pesar de las peticiones de más bebida y más comida.