
Fui a esta cafetería el fin de semana con altas expectativas para disfrutar de unos deliciosos chilaquiles. Desafortunadamente, mi experiencia fue un poco decepcionante. Los chilaquiles rojos con pollo estaban ricos gracias a los totopos frescos, pero la salsa fue un verdadero desengaño. Estaba insípida, sin sazón, sin picante, sin sal y frios. Me pareció que era una salsa para alguien que no le gusta el chile ni la sal en su comida.
El café regular, tenía un sabor a café soluble que no tenía intensidad y olor. El frappé, por otro lado, tenía demasiado hielo, lo que lo hizo un poco aguado.
En cuanto al precio, pagué más de $300 pesos, lo que me parece excesivo considerando la calidad de la comida y el servicio. Muchas personas dicen que el precio está bien, pero sinceramente no estoy de acuerdo.
En resumen, no volveré a esta cafetería, pero entiendo que cada quien tiene sus gustos y preferencias. Si eres fanático de la comida suave y sin mucho sabor, puede que te guste. De lo contrario, tal vez quieras considerar otras opciones.