
Si estás buscando un lugar para armar la fiesta, quedarte horas platicando después de la comida o celebrar el cumpleaños de alguien, este no es el sitio.
El Pasillo tiene una filosofía muy clara y honesta: aquí se viene a lo que se viene, que es comer. El concepto del lugar está diseñado para un flujo rápido; te sientas, pides, disfrutas de tu plato y dejas el espacio para el siguiente comensal. No hay distracciones, no hay ambiente de sobremesa larga, ni espacio para el copeo o la convivencia extendida.
Sin embargo, en lo que verdaderamente importa, cumplen con creces:
Los desayunos: Son una de las joyas del lugar. Empezar el día aquí es una garantía porque son muy buenos, con ese sazón casero que se agradece por las mañanas.
La comida: Se come verdaderamente bien. Los platos tienen excelente sazón, buena porción y se nota el cuidado en lo que sirven.
Los precios: Son bastante buenos y accesibles, ofreciendo una excelente relación calidad-precio por lo que recibes en el plato.
Veredicto: Un lugar ideal para cuando tienes hambre, quieres comida rica desde temprano, un servicio eficiente y cuidar tu cartera. Entras, desayunas o comes delicioso, pagas lo justo y sigues con tu día. Cumple exactamente con lo que promete.