
Lástima, el lugar muy bonito, la atención del personal muy buena (aunque tardaron bastante los platillos y eso que no había casi comensales), pero la comida no pasa. Les dejo una foto del "Molcajete Mar y Tierra", ¡Muy pobre!
Mi hija pidió un "Mar Picante" (aguachile que tardó casi una hora en llegar a la mesa), ¡Suena exquisito al leer la descripción!...¡Es 80% cebolla!, sin algún otro sabor y cuatro camarones.
Luego, ostentando una gloriosa descripción, los "Chapolli", sopesitos de chapulines...sin sabor y tiesos...
Los demás platillos que pedimos, se podían comer pero sin gloria.
Aún neceando, intenté quitarme el disgusto con un postre, pedí el "Delirio de Chocolate", una especie de pastel de chocolate, seco, seco, seco... que ni con el café pasaba. Hasta ese momento comprendimos el por qué no había más comensales siendo domingo a la hora de la comida y el restaurante de al lado "El Maravillas" estaba a reventar. Con la pena, difícilmente volveremos.