
Santa Terra es un lugar que verdaderamente sorprende. Desde que llegas, la entrada principal te recibe como una pequeña galería de arte, llena de detalles que llaman la atención y te preparan para lo que viene después: un espacio amplio, rodeado de jardines y con una vista preciosa hacia los pequeños viñedos del lugar.
El entorno es encantador, tranquilo y perfectamente diseñado para eventos o bodas — se nota en cada rincón el cuidado y la estética del lugar. Más allá del paisaje, la atención del personal fue muy buena: amables, atentos y siempre con disposición de ayudar.
La comida estuvo bien, sin ser lo más destacado, pero cumple con lo esperado. En realidad, el valor de Santa Terra está en su ambiente: relajado, natural y con un toque artístico que lo hace especial.
En resumen, un sitio ideal para disfrutar la calma, admirar el paisaje y dejarse envolver por la belleza del lugar. Totalmente recomendado si visitan Todos Santos.
cabe aclarar que las fotos que tengo no le hacen justicia a lo hermoso que este lugar.