
Íbamos a ir a un lugar que estaba llena así que, al buscar opciones, nos topamos com Philly.
Fue lo mejor que pudo haber pasado a nuestra noche. Es un lugar de dos pisos, donde el último piso es una terraza en la azotea, iluminada por guirnaldas de luces naranja, que confieren calidez al espacio.
El espacio es amplio y no esta atiborrado de mesas: se siente muy agusto y no te sientes encimados con lxs demás comensales. Durante nuestra estancia en Philly, estaban siendo proyectados partidos de box, mientras pasaban rolas que lxs clientes ibamos pidiendo. Además, el volumen está adecuado, ya que permite disfrutar de la música a la par de que permite platicar sin necesidad de gritar.
Chino y Oswaldo, los meseros, fueron super amables y nos proporcionaron un muy buen servicio y sonrisas.
No son codos con los hielos para las bebidas, los precios están bien y la salsa de los tacos está muy rica!
Philly es un lugar que no peca por presuntuoso ni intenta ser algo que no es. Sencillamente, es un lugar relajado, a gusto, con gran servicio y que busca activamente que sus comensales se sientan cómodxs y se la pasen bien.
Llegamos no sabiendo que esperar, y nos fuimos queriendo regresar!