Esta fue una parada del tour gastronómico Vallarta Eats, un buen descanso entre los numerosos puestos de tacos en los que comíamos.
AMBIENTE:
La entrada de la panadería se encuentra al final de un pasillo desde el letrero. Parece propiedad privada, ¡pero entren! Una sencilla zona comercial te da la bienvenida, pero pudimos pasar tras la cuerda de terciopelo para ver las operaciones de su fábrica, que también cuenta con un enorme horno de ladrillo con capacidad para unas 30 bandejas. Había algunas bandejas dentro, ¡así que el olor era maravilloso!
PRODUCTOS:
Venden todo tipo de productos horneados. Lo que se te ocurra, probablemente lo tengan. Panes, baguettes, panecillos, masa madre... Cada grupo se llevó una variedad de selecciones, especialmente un paquete de rollos de canela para nosotros. No soy muy aficionado al pan ni a la repostería, así que se lo regalamos a nuestros amigos que no nos acompañaron en el tour.
SERVICIO:
Nuestro guía fue el que nos contó todo mientras visitábamos la fábrica, pero las mujeres estaban más que dispuestas a explicarnos sus productos y fueron muy amables.
EN GENERAL:
¡No hay nada más fresco que esto!