Hace unas semanas fui con una amiga a este restaurante y la experiencia fue muy decepcionante. Pedimos un panini norteño y un baguette de pollo. El panini llegó frío y la carne venía en trozos muy grandes, con una textura que parecía cocida en agua. Además, en la descripción del platillo se promete carne arrachera, pero lo que nos sirvieron no parecía ser arrachera en absoluto.
El baguette de pollo de mi amiga también llegó frío. El pollo estaba seco y algunas partes parecían poco cocidas, lo que resultó bastante desagradable. A pesar de que ninguno de los dos platillos estaba en buenas condiciones, terminamos comiéndolos porque habíamos pagado una cantidad considerable y además teníamos mucha hambre.
Entre los dos gastamos alrededor de 700 pesos, un precio que no corresponde con la calidad de la comida que recibimos. Lo más decepcionante es que antes la comida de este lugar era buena y valía la pena visitarlo, pero parece que la calidad ha bajado considerablemente.
Por el momento no volvería a visitarlo ni lo recomendaría.