
Es mi semana de cumpleaños, y como nos hospedamos en Solaz, reservamos este restaurante Michelin para mi cena de cumpleaños. Resultó ser la elección perfecta. No solo la comida estaba excelente, sino que nuestro mesero, Sergio, nos dio una mini clase magistral sobre tequila, mezcal y sí, incluso sobre José Cuervo. Hizo que la experiencia fuera mucho más rica.
Empezamos con dos cócteles: La Rubarosa y La Damiana. La Rubarosa era sorprendentemente suave y ligera; una de esas bebidas que no esperas disfrutar tanto como lo haces.
De entrada, pedimos la tostada de atún rojo y la ensalada de betabel asado. La tortilla de maíz sobre la tostada fue, sinceramente, la más rica que he probado. Textura perfecta, sabor perfecto.
De plato principal, elegimos el tamal de frijoles y el arroz con mariscos. El tamal venía con un mole excepcional; sin duda, la estrella del plato. El tamal en sí estaba bien, pero el mole se robó el espectáculo. ¿Sabías que el verdadero mole tiene más de 40 ingredientes? El arroz con mariscos estaba delicioso, preparado con maestría y la porción era generosa.
De postre, pedimos el helado de horchata, que estaba delicioso. Pero la verdadera sorpresa fue el pastel de tres leches que nos trajeron para mi cumpleaños. Ya estaba lleno, pero aun así logré comerme la mitad y me llevé el resto a la habitación.
¿Volveríamos? Sin duda, sobre todo si volvemos por la zona. Y si tuviéramos que elegir solo un restaurante en Solaz, este sería nuestra mejor opción.